domingo, 18 de julio de 2010

ESto escribio en su facebook miren:
""me puse en contacto con Gerardo Peyrano, a quien yo, cuando era chica, escuchaba por la radio, y en mi adolescencia vi actuar en una telenovela mexicana. Primero, en el 2006 me contactó su amiga Silvana, que era quien le organizaba sus shows. Durante tres años nos estuvimos comunicando vía mail. Hasta que, como les decía, en el 2009 contacté directamente a Gerardo ya que lo encontré en Facebook Así que después de otro rato de charlas volátiles sobre tonterías, risas, fotos y demás, nos fuimos. El lugar era una pensión, en Defensa y Brasil, a media cuadra del Parque Lezama. Gerardo vivía ahí (desconozco si al día de hoy sigue viviendo ahí). Subimos a su cuarto y luego de terminar de subir todas las cosas (consola, bafles, etc) me ofreció un vaso de jugo. Al rato la cosa empezó a ponerse candente y era obvio lo que terminaría pasando... aunque esa vez me eché para atrás. Aunque Gerardo me atraía, en ese momento no sentía nada y no quise traicionar mis principios, así que frené, y aunque a él no le hizo gracia, pareció comprender y no enojarse. Así que me fui, no sin antes estar "apretando" en la puerta de la pensión. Y me fui, caminando hacia la parada del colectivo que me llevaría de regreso a casa. Por un momento me arrepentí de no haberme quedado, pero hice lo que en ese momento sentí que debía hacer.

Gerardo esa noche me había dicho que cuando quisiera podría buscarlo allí. Así que, varios días después, le tomé la palabra y lo visité una tarde allí. Lo loco fue que cuando toqué el timbre de la pensión, ninguno de los pensionistas sabía a quién buscaba, ya que por nombre no lo conocían y por descripción física tampoco me supieron decir. Así que uno de ellos me acompañó hasta adentro, ya que yo recordaba cuál era el cuarto. Así que entonces subí. Golpeé la puerta y efectivamente Gerardo estaba allí. No pareció desagradarle mi visita, aunque me dijo que debí haberle avisado antes, y me dijo que si hubiera sido otra persona la hubiera echado a patadas, pero a mí no porque soy divina (qué dulce, no?). Me convidó una factura, me ofreció un café, y me mostró la tapa del nuevo disco que estaba por sacar. Le di una copia de la foto que nos habíamos sacado juntos, y me pidió que se la firmara (¿yo a él?).

Al rato me dijo que tenía cosas que hacer, así que me tuve que ir. Aunque fue breve, pasé un rato agradable. Y ya sabía cuándo sería el próximo show, así que empecé a contar los días, las horas, los minutos. Inevitablemente me enamoré. El día de la inesperada visita a su cuarto fue que me di cuenta.El 11 de julio fue el siguiente show y todo se dio igual que la vez anterior. La diferencia es que esta vez fui con él nuevamente a su cuarto, y pasó lo que no pasó la vez anterior. Esa vez sí que no pude detenerme ya que me dejé llevar no sólo por las ganas sino también por el sentimiento. Y me sentí bien, fue mucho más lindo y más especial que cuando estuve con mi ex-novio hacía 7 años atrás. Amanecimos como a las 2 de la tarde y Gerardo tenía que irse a buscar a sus dos pequeños hijos (era separado) así que tuve que irme. La despedida fue muy tierna, y prometimos volver a vernos pronto. Yo entonces sentía que por fin me estaba cambiando la suerte y que después de tantos fracasos en mi vida sentimental, por fin esta iba a ser la buena.

En los días que pasaron desde entonces hasta el show siguiente no volvimos a vernos, aunque si estuvimos en comunicación permanente por mail y teléfono. El 8 de agosto por fin terminó la espera y volví a verlo, y nuevamente estuve con él después del show, y otra noche más con él.







Esa fue mi última noche con él. Porque luego no pudimos vernos fuera de los shows. Una vez pasó que me mandó un mail diciéndome que me esperaba en su casa, y lo dejé plantado sin querer porque no había leído los mails. Cuando le pedí disculpas, me dijo que no había problema, y me pidió el número de mi celular. Pensé que las cosas estaban mejor que nunca y luego traté de combinar con él para vernos, pero nunca pudimos, siempre me daba alguna excusa.

El 11 de septiembre fue su cumpleaños y dio un show para festejar esa fecha. Yo ese día me puse más linda y sexy que nunca, pensando que estaría con él nuevamente. Disfruté del show, pasé un lindo momento.







Pero todo se vino abajo cuando, finalizado el show y luego de desarmar y guardar todo, se despidió de mí y se subió al auto con otra mujer, con la mano en la cintura, sin ninguna explicación. Y en mis propias narices!!!

No tengo palabras para describir cómo me sentí en ese momento. El estado de shock no me dejaba pensar en nada. Caminé errante por las calles sin poder pensar en nada y sin importarme nada... hubiera preferido morirme antes de que pasara lo que pasó esa noche. Llegué a casa sin saber cómo. Esa noche no pude dormir. Tenía una angustia y una tristeza muy profunda adentro de mi corazón. Qué absurdo el día en que pensé que entre Gerardo y yo podría haber algo real. Era demasiado hermoso para ser verdad.

Pasaron varios días hasta que pude calmarme. Cuando por fin lo conseguí, decidí luchar por mi amor y por que Gerardo volviera a buscarme y ya no para sólo una noche, sino para siempre. Pero esa esperanza tardó poco en morir: Gerardo se había puesto de novio. Después de ser de esos que no se atan a nadie, se ató a alguien, y ese alguien no era yo (y ni siquiera era la mina con la que se había ido la noche del cumpleaños!). ¡Por qué! ¡Qué mierda tenía esa mina que no tuviera yo! ¿Cuánto más que yo lo querría esa mina? Miren nomás quién es la susodicha, por la que este tipo me desprecio"

No hay comentarios:

Publicar un comentario